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EN DIRECCIÓN AL SUR, DONDE ESTA MI CASA.
Gabriel Benítez L.

- ¿Nombre?
- Gabriel Benítez
- ¿Edad?
- 78 años.
- ¿Nacionalidad?
- Mexicano
- Disculpe.- dijo la máquina.- pero ese “campo” no esta incluido en el sistema. ¿Gusta que le dé un equivalente?
- No. No necesito ningún equivalete. Soy Méxicano. Incluya ese.
- Papá, por favor… - el susurró de Luis Felipe llegó conciso y claro a la más profundo de mi cerebro. Yo sabia que esta actitud desagradaba a mi hijo, pero con una mueca le hice saber que no cambiaria mi posición.
- Muy bien.- dijo la máquina.- lo incluiré: Gabriel Benítez / 78 años / Méxicano. –la máquina, de color verde y semitransparente me entrego por una ranura un papél con la información del número de dirigible que deberia tomar y finalizó la entrevista: “Gracias por su preferencia Sr. Benítez, puede usted dirigirse ahora a la sala de espera. Tenga un buen viaje”.
- Gracias.- dije y me moví de enfrente de la máquina de servicio con dirección al lugar señalado. Luis Felipe caminó en silencio detras de mi.

Ninguno de los dos dijo nada por unos segundos.

- ¿Porque tienes que ser siempre tan infantil, papá?- habló finalmente. – ¿Te las quieres dar de viejito senil o quieres que todo mundo se enteré de que perteneces a los últimos Grandes Guerreros de la tribu?
- ¿Te molesta?.- pregunté simulando no dar importancia al asunto.
- ¡Claro que me molesta! Tenias detras de ti a toda una línea de pasajeros de pie, esperando conseguir lugar para un vuelo y tienes que salir con esas ridiculeces de que eres mexicano para hacerles perder aún más el tiempo.
- No es ninguna ridiculés. Soy mexicano. Tú no lo eres…- subrayé el tú de forma que se diera bastante cuenta de lo que yo opinaba sobre eso- …pero ese es  problema tuyo. No mio.

Luis Felipe se movió con rapidez a mi lado y tomó de una de mis mános el papel de referencia que la máquina me habia dado. No era un boleto, por supuesto. Esos dejaron de existir hace  ya mucho tiempo . En cuanto llegara al dirigible mi unico pase de entrada seria yo mismo, mis huellas dactilares o la forma de mi iris. Todo el mecanismo para reconocerme estaba dentro del sistema, por supuesto. El papelito era solo pará conocer en que sala debia esperar a mi vehiculo y cual de ellos es el que debía de tomar.
Luis Felipe colocó frente a mis hojos el papel amarillo del tamaño de lo que antes fuera un cheque y le dió una pequeña sacudida.
Leí:

Nombre: Gabriel Benítez / Edad : 78 años /  M  /  Nacionalidad: Norteamericano…

Se lo arrebaté.
- Yo no dije esto. – expresé con molestia y luego exigí. – Quiero hablar con alguien autorizado
Albertó sonrió con ironía. De verdad que algo habia heredado de su padre.
- ¿Ves ahora a lo que me refiero? .- dijo. – O.k. vamos y hablamos con alguien autorizado…¿Y que? ¿Van a cambiar todo el sistema solo por tí? A eso me refiero  con  tu actitud infantil. Sabes perfectamente que esa palabra ya no la vas a encontrar en ningun lugar de esta nación que no sea un libro de historia y tú aún insistes.
- No soy el único.- intenté defenderme.
- Efectivamente. Para eso programan a las maquinas, para seguirles a ustedes la corriente. Pero el resultado es el mismo: ahí dentro del sistema estan todos tus datos con el campo de “norteamericano” seleccionado. Y lo unico que has ganado es: o parecer un tonto o un viejo senil. Escoje.

Permanecí en silencio, molesto. Evidentemente Luis Felipe tenía razón. En realidad era una actitud infantil la mia, una especie de rebeldia caduca y “light” ante un hecho consumado que me negaba a aceptar. Pero por supuesto, delante de mi hijo yo no podia quedar como idiota, así que me decidí por contra-atacar  con la estrategía de la alegata inútil y de endebles fundamentos.

- Lo que ocurre es que tu nunca supiste lo que era México, lo que era ser mexicano. – le señale mientras daba la vuelta hacia el interior de un largo y alfombrado pasillo que nos llevaria directo a la sala de espera. – Vives a la sombra de un mundillo materialista, controlado por un club de judios maricones que día a día te convencen de que su “American Wey of Life” es el correcto.

De verdad que me encontraba molesto. Lo sabia porque solo en esos momentos me permitia yo darme el lujo de mostrar una subjetiva y prejuiciosa opinion sobre varios grupos raciales que en realidad ni conocia.
Algo iba a decirme Luis pero lo impidio el sonido de su teléfono celular al lado de su pantalón. Lo tomó y dió entrada a la llamada.
¿Sí? – contestó. Me hizo una señal para que nos detuvieramos un momento pero yo le indique que continuaria hacia adelante, que lo esperaria enfrente de una máquina expendedora de libros.
Luis Felipe llegó a mi ladoun instante más tarde, mientras cargaba yo en mi pantalla de lectura una buena lista de libros completos, revistas y algunas películas.
- Era Patricia, papá. No va a poder venir pero dice que se comunicará contigo al dirigible.
Fingí aún más molestia.
- ¿Ves a lo quie me refiero? -  continué en camino hacia la sala, ahora solo a unos 40 metros de nosotros.- Esa es la forma de vida de tu pais: a los hijos no les importan ya sus padres.
- ¡Ay, por favor!.- rió mi hijo. - ¿Quien te enseñó  las artes del chantaje sentimental?
- ¡No es chantaje, es la pura verdad! Todo este sistema de vida corrupto no lleva sino a una disgregación del circulo familiar. Ahí tienes a tu hermana. Cuatro maridos. Cambia de ellos como cambiar de calcetines.
- No puedes acusar a un país por la vida privada de tu hija.

- ¿No? Disculpame, pero un buen modo de vida se refleja en una buena familia. Y para ser familia hay que tener lazos comúnes, fuertes, duros como aliacero.  Patricia no es la única. Eduardo se ha casado dos veces. Tú…bueno olvidalo.

Recordé en ese momento que habia hecho una declaración expresamente despectiva en contra de un hipotetico  grupo de “judios maricones”. Mi hijo no era lo primero, pero lo segundo… la palabra que habia usado me  hizo sentir mal, más a mi que él. De hecho, Luis Felipe ni siquiera demostró sentirse aludido entonces.

- Eso es presisamente lo que significa un país, pertenecer a algo, tener lazos de union perdurable con algo que puedas llamar hogar, con un modo de vida que te permita subsistir y no ser un extraño entre los demas. Esas cosas deben defenderse y nosotros no supimos como hacerlo. Ahora lo pagamos viviendo bajo esta porqueria de "libertad”. ¿Que no puedes ver a tu alrrededor todo el control al que estas sometido? Toda esta tecnologia de consumo  te hace un ser individualista, repleto de egoismo. Eso es el cancer que trajo a nosotros el tio Sam.

- Tambien te ofrecio trabajo, por si no recuerdas. ¿De que te sirve vivir en una gran familia si no eres un ser productivo?  ¿Pensabas vivir siempre de mantenido? Sin dinero, sin una economia de mercado funcional toda esa gran familia de México vino a derrumbarse…
Luis Felipe sabia que heridas tocar y la que tocó en ese instante ardió mucho.
Llegamos a la sala de espera. Era una especie de rectangulo ancho y alfombrado, iluminado gracias a la luz del sol que entraba por sus gigantescas ventanas panoramicas que daban hacia dos patios paralelos de carga y descarga de los dirigibles. Dos de ellos, gigantes como ballenas, flotaban enganchados a dos torres de de acceso. Las torres de acceso estaban unidas a nuestra sala por medio de un tunel construido con un material plastico,  azul  y transparente.
- No estamos hablando de eso. – le dije a Luis Felipe a sabiendas de que su argumento tenía mucho de cierto. Nadie puede vivir solo de amor, como decian en las telenovelas.
- Ve el caso de Patrica en este momento. – continuó él sentandose en una silla y tomando el asunto con más calma, viendo en este una buena oportunidad de reflexión. – No puede venir a despedirte, es cierto. Pera la tecnólogia que tenemos aquí, la que acusas de separar y destruir familias permitirá que ella hable contigo e incluso te vea desde el interior de ese dirigible. Yo pienso que exageras la nota, papá. Digo, cada vez que voy a otro lado, digo que soy norteamericano…¿pero y eso que? ¿Que significa? En Alemania viven exactamente igual que aquí, hablan ingles y alemán, como nosotros hablamos ingles y español. No veo diferencia. “Hans es Alemán” ¿y? ¿eso le da alguna ventaja en esta economia global de mercado?  Esto ya no es un modo de vida norteamericano, papá. Es un modo de vida que cada día se hace más y más global. Es estúpido pelear por identificarte con algo tan tonto como un país. ¿Ser mexicano te hacia ser más fuerte acaso? ¿ Mejor que los judios maricas, por ejemplo?.
Vaya. Así que a él tambien le habia dolido. Bueno, no quiero decir que me sentia bien por eso. De hecho me sentia avergonzado. Pero aquello al menos me indicaba que mis prejuicios todabia tenian validés en el mundo actual. Incluso para él.
- En cierta forma me desepcionas, papá. Toda tu vida has leido esa literatura de ciencia ficción que según tú,  rompe conceptos y te hace ver la vida de otro modo y desde otro punto de vista. Y mirate ahora, guardando en tu corazón prejuicios con mas de 30 años de encerrados.
Miré a los ojos de mi hijo mientras tomaba asiento y despues los dirigí hacia la ventana. El cielo brillaba azul ahí arriba.
- Hace tiempo, - comence a decirle.- Lei una novela de un escritor polaco.
- Lem. – señalo mi hijo. Yo sonreí. Mconocia bien.
- Si, de él. Se llamaba “Regreso de las Estrellas” o algo así. La trama es de un astronauta que regresa a la Tierra despues de 5 años de estar flotando por alguna parte del espacio. Pero gracias a la cuestion relativista, cuando llega, este planeta, su sistema social y de vida se ha transformado convirtiendose en algo totalmente diferente a lo que él dejo tras de si. La Tierra se ha convertido para él en algo incomprensible y él, se a transformado en una especie de verdadero hombre de las cavernas. Todo lo que  queria o lo que  valoraba o lo que daba objetivo a su vida, ya no existe.. – chazquie los dedos.- Desapareció. Ya no habia un hogar para el astronauta, no se si entiendas. Tal vez yo me siento ahora como ese astronauta tambien. De la noche a la mañana, toda una gran generación nos encontramos viviendo en un lugar que ya no era el nuestro, con un modo de vida que ya no nos pertenecia. En ralidad nos habiamos transformado. Ahora eramos “Pochos” – reí- Igual que toda aquella “raspa” que vivia detras de la forntera. No. Eramos peores. Porque nosotros no decidimos ir allá por nuestro gusto, sino que perdimos en el juego del turista y este país se quedo con todas nuestras propiedades.
Suspiré.
- A veces me pregunto si de verdad era tan importante todo eso en lo que creia o con lo que vivia. Siendo sinceros, ahora estoy bien, tengo tres hijos con trabajos y casas propias, más de lo que mi propia forma de ser y mi situación me lo permitian entonces. Tengo dinero para mi vejez. Pero tambien veo con tristeza que no vivo en el mundo perfecto. Este cambio tal vez me dio mucho, pero se que tambien me quitó… no sé… Es tan dificl saber si aquella desición fue correcta o incorrecta. O tal vez sea eso lo que nos duele. Que no habia forma de decidir. No se, te lo juro. No se…
Luis Felipe emitió un ligero suspiro y se levanto para señalarme a los pasajeros que ya entraban por el tunel de conexion.
- Adios papá. - Me dijo.- Te llamaré por la noche.. Y saludame a mi mamá…
- Si claro . – sonreí.
Pense entonces en decirle: ¿Para que quieres que te la salude? ¿Acaso la tecnologia no te permité saludarla tú mismo por internet?
Pero me contuve. Mi hijo mandaba saludos a su madre a travez de su papá y no de internet por una sencilla razón.
Porque  aún eramos familia.
Le di un besó y me encamine hacia el dirigible a travez del largo tunel de plastico azul, en dirección al sur, donde esta mi casa.